Matar mujeres una moda



Fauna Política
Matar mujeres es una moda terrible en Puebla
Por Rodolfo Herrera Charolet

Todo indica que la ausencia de un buen gobierno, el incremento en la inseguridad y otros factores han propiciado que matar mujeres se una moda terrible en Puebla. Tras conocerse las estadísticas de la fatalidad que órganos de gobierno han difundido, demuestran que más del doble de homicidios de mujeres en Puebla ocurrieron en el 2016, con respecto a 2007.


Este 2016 es considerado el año más violento para la entidad, desde que se realiza el conteo de la incidencia delictiva, según lo revela el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). No obstante la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) desechó la petición que grupos de ciudadanos hicieron para que en Puebla se emitiera una "alerta de género" por el incremento en el número de feminicidios que se han registrado en los últimos años.

Mientras que en el sexenio en 2007 los homicidios de mujeres fueron 44, para 2016 la cifra llegó a 95, para acumularse 706 homicidios dolosos. Lo que representó el 115 por ciento de incremento en los últimos 10 años, con notorio aumento en el periodo 2005-2011, puesto que en el 2012 y 2013 se perpetraron 56 y 107 asesinatos de mujeres. No obstante de la modificación de la ley penal, los asesinatos de mujeres no han disminuido y así tenemos que en el año 2014 al menos 91 ocurrieron, en 2015 llegaron a 94 y en 2016 a 95.

En cuanto al homicidio doloso (hombres y mujeres), el reporte emitido por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública informa de 2415 casos denunciados en el periodo comprendido de 2005 a 2010 y de 3033 para el periodo 2011 a 2016, lo que representa un incremento de más del 25 por ciento.

Recientemente los activistas latinoamericanos han utilizado el término de feminicidio para denunciar una práctica delictiva apremiante en la región. El asesinato de mujeres por razones de odio, pasó de ser un tema de congresos a una necesidad urgente de reformas legales, para penalizar en mayor medida este fenómeno.

El feminicidio alcanzó mayor visibilidad en México, cuando en 1993 en Ciudad Juárez, Chihuahua ocurrieron diversos asesinatos de mujeres, tantos que no fue posible ocultarlos por parte de las autoridades. Además del homicidio, resultado final de una serie de agravios, fueron evidentes prácticas motivadas por odio hacia las mujeres; tras comprobarse; tortura, mutilaciones, saña, violencia sexual y exposición final del cadáver, desnudo en la mayoría.

Diversos organismos de la sociedad civil (OSC), entre ellos Foro Ciudadano, contabilizó entre 2013 y 2014 un total de 201 homicidios dolosos de mujeres, tomando como referencia las notas periodísticas de; Eprensa, Epuebla, Cambio, e-consulta, El Sol de Puebla, Intolernacia, entre otras. Las estadísticas del INEGI registraron 198, mientras que la Fiscalía General del Estado (FGE) (anteriormente llamada Procuraduría General del Estado (PGE)) reportó 20, las que corresponden a igual número de averiguaciones previas. La diferencia entre el reporte de Foro Ciudadano y las estadísticas del INEGI se deriva de homicidios perpetrados a transgénero, considerados para el organismo oficial como hombres y para la OCS como mujer.

Tras estos lamentables hechos, diversos OSC demandaron la alerta de género, por el incremento de los crímenes de mujeres, sin embargo las autoridades locales minimizaron los hechos, señalando que la incidencia no es procedente para iniciar el protocolo.

A pesar de la discrepancia de cifras oficiales, para la elaboración del informe "Homicidio: Una mirada a la violencia en México", el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) presentó solicitudes de información a las entidades del país, con el fin de tener los datos y conocer el número de feminicidios que ocurrieron entre 1997 a 2014, que en el caso de la FGE en Puebla reportó oficialmente que abrieron 12 carpetas de investigación y en el año 2014 un total de 8. Sin embargo diversos organismos, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su informe "La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2014" aseguraron que las cifras eran mayores, en tres y hasta seis veces más que la cifra reportada, puesto que en 2014 se reportaron 89 defunciones de mujeres con presunción de homicidio.
Hasta el mes de noviembre de 2012, el Congreso local aprobó la ley en la cual se tipifica al feminicido como un delito grave, con sanciones de 30 a 50 años de prisión. Sin embargo las autoridades tardaron cuatro años para elaborar el protocolo de investigación, iniciándose la investigación de los ilícitos con dicho documento hasta finales del año 2016, que fueron el resultado de las recomendaciones dictadas por el grupo de trabajo conformado por la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.
No obstante las recomendaciones emitidas por los órganos competentes, la lentitud y actuación del gobierno y congreso local son inexplicables. Quizás la lentitud en la actuación de quienes deben atender el problema se deba a una falta de capacidad y como dice el refrán; "echando a perder se aprende".
¿O no lo cree usted?



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